Tengo una palabra que describe lo que siento cada vez que me cuestionan un tema en específico:
encabronar.
1. tr. Enojar, enfadar. U. t. c. prnl.
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Resulta que cuando uno llega a la edad que todos creen “casadera”, comienza el bombardeo. Gente, la pregunta no es incómoda ni molesta, es encabronadamente fastidiosa, además, después del matrimonio, la pregunta obligada es ¿para cuándo los hijos?, si uno les da gusto y continúa con la vida según quiénsabequién y tiene un primogénito, la siguiente es ¿y el hermanito? Como si los demás pagaran la vida conyugal, educaran y mantuvieran a los hijos.
Siempre he pensado que seguir clichés es lo más aburrido, uno no puede ir por la vida revisando la lista de lo que “se debe hacer” antes de morir, además ¿Qué hay de la creatividad y lo que cada quién quiere para sí?
Por otro lado, si yo quisiera hacerlo, no tendría por qué darle explicaciones a nadie tampoco, en resumen: ¿Qué chingaos les importa?
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