
caminaba por fuera del mercado de coyoacán cuando una señora con ojos brillosos y puchero se acercó a mi con el discurso: seño, ayúdeme ¿no me coopera con mi pasaje? tengo que ir a ver a mis nietos, que..... interrumpí para decir: "no me llore", metí mi mano a la mochila y sentí dos monedas, las únicas que saqué pensando: el pesero sale a $3.50, el metro a $3.00... podría cooperar con 2 pesitos, se los di sin verificar y seguí mi camino, no había dado dos pasos cuando las lágrimas se habían secado, el puchero apagado y sus dedos tocaron mi hombro a la par que me reclamaba: "señora, guárdese su dinero, yo voy a Veracruz"... y me devolvió mis dos monedas, que resultaron ser de 50 centavos y el peso con el que cooperaba no era suficiente.... ja!