A partir de la propuesta del tema de hoy recibí la frase: “chelas y tacos de suaperro”, un tema difícil de explorar porque mi paso por la vida culinaria comenzó con un rico y sencillo “hazfacil” (zúcaras –o el cereal de su elección- con leche), poco a poco me he visto en la penosa necesidad de perfeccionar mi “talento” y soy celestialmente capaz de hacer una buena entrada, guisado y postre sin necesidad de correr al recetario…. Eso sí, no se hacen milagros.
Bien, un punto a la vez: los famosísimos
tacos de suaperro. Este guiso específico nunca ha sido mi favorito, mi mamá solía llamarles “tacos de carnita” para que me los comiera sin repelar parados en un puesto de lámina junto a la pastelería Maren en la colonia narvarte (Lili y yo en pijama para evitar el trámite al regreso), pero por alguna razón, la mayoría de mexicanos hemos probado un taco de suadero y mejor aún, todo extranjero que visita el país se ha deleitado con el grasoso pero sabroso platillo y se ha enamorado.
Por otro lado, yo no sé por qué la gente se empeña en decir que es carne de perro o de caballo (de ahí su malintencionado sobrenombre), en teoría es falda de res, eso es lo que me han dicho y es lo que quiero creer, y si fuera perro… no han dejado de estar en los primeros lugares dentro del ranking de tacos. Por lo pronto, yo no quiero saber.
La riquísima
Chela, esta “bebida alcohólica hecha con granos germinados de cebada u otros cereales fermentados en agua, y aromatizada con lúpulo, boj, casia, etc.” (RAE) ha cautivado al mundo, sin embargo, es un gusto aprendido a fuerza, todos y cada uno de nosotros la probó por vez primera y nos pareció detestable (al igual que la mayoría de las bebidas alcohólicas), nunca le encontramos el gusto y pensamos que jamás volveríamos a probarla, por el principio de: “qué necesidad de andar embruteciéndose con algo que sabe tan mal”; pero no, toooodos regresamos y caímos redonditos, primero con el pretexto de la sed o el calor hacíamos caras de desagrado pero claro, todos la toman y dicen que refresca, después aprovechamos cualquier excusa y lo que al principio nos pareció infame ahora es el deleite de muchos y entre más sabor tenga a cebada (o más alemán tenga el nombre)… ¡mejor!
Lo más curioso de este topic es que fue propuesto por el italianísimo Stefano Santoni, con la expresión que detallé al incio… ¡lo que hace que sea más mexicano que el mole!